Abre un archivo .msg de Outlook

El .msg es el formato de Outlook y de nadie más: en un Mac, en el móvil o con Gmail se queda en un archivo que no se abre. Aquí lo lees enseguida, descargas sus adjuntos y, si lo necesitas, lo guardas como .eml, que abre cualquiera. Todo en tu navegador: el archivo no se sube a ningún sitio.

Toca aquí o arrastra un archivo .msg
El archivo no sale de tu navegador: se lee aquí, y no se sube a ningún sitio.

Por qué un .msg no se abre casi en ningún sitio

Porque no es un correo: es un archivo de Office, el mismo contenedor que los viejos .doc, con una pieza separada dentro para cada cosa (el asunto, el remitente, el texto, cada adjunto). Un correo normal (.eml) es un archivo de texto que entiende cualquier programa de correo; el .msg lo entiende Outlook. Por eso el archivo «que mandó el compañero» se le abre a él y no a ti, y por eso lo primero es guardarlo como .eml: a partir de ahí lo abres con Mail, Thunderbird, Gmail o lo que uses.

La dirección del remitente que no es una dirección

En los correos internos de una empresa Outlook no guarda [email protected] sino la ruta dentro del sistema, que se parece a /O=EMPRESA/OU=EXCHANGE ADMINISTRATIVE GROUP/CN=RECIPIENTS/CN=MARIOROSSI: por eso tantos visores muestran esa línea incomprensible en lugar del remitente. La dirección de verdad, cuando está, se guarda en otro punto del archivo, y aquí se busca ahí. Si de verdad no está, te lo decimos, en vez de hacer como si ese código fuese una dirección a la que puedes responder.

El texto que se esconde dentro del RTF

Outlook permite escribir los correos «en formato RTF», y entonces el texto no está ni en claro ni en HTML: está comprimido con un método que solo se usa aquí, y dentro muchas veces hay un HTML disfrazado. Muchas herramientas se paran ahí y muestran una página vacía. Esta lo descomprime y, si dentro está el HTML, lo vuelve a montar; si de verdad es RTF, saca las palabras y te avisa de que el formato ya no está.

Los adjuntos, y las imágenes que no se cargan

Los adjuntos se descargan uno a uno, con su nombre y su tamaño, y salen idénticos a como estaban. Si dentro hay otro mensaje adjunto (pasa mucho con los reenvíos) puedes abrirlo ahí mismo y volver. Las imágenes que están dentro del archivo se ven; las que están en internet no se cargan, y te decimos cuántas son: cargarlas le diría a quien envió el correo que lo has abierto, cuándo y desde dónde.

Lo que no hace, y dónde acaba el archivo

El archivo se queda en tu dispositivo: se lee aquí dentro y no se sube a ningún sitio, que para un correo de trabajo con sus adjuntos no es un detalle. No verifica las firmas digitales y no abre los mensajes protegidos con derechos (IRM): esos siguen siendo ilegibles también aquí. No modifica el .msg de partida. Si lo que tienes ya es un .eml usa esa página, que está hecha para eso.