Abre un RAR o un 7z

Arrastra el archivo comprimido y mira enseguida qué contiene: descargas uno solo o todos. Funciona con .rar, .7z, .tar.gz, .tar.xz y .zip, y todo pasa en tu navegador.

Toca aquí o arrastra el archivo
El archivo se queda en tu navegador: no se envía a ningún sitio.

Por qué un .rar es un muro

El .zip lo abren Windows, el Mac, Android y el iPhone sin instalar nada. El .rar y el .7z no: son formatos de programas que hay que instalar, y quien recibe el adjunto en un móvil, en un Mac o en un ordenador de empresa donde no se puede instalar nada se queda parado. El camino que toma casi todo el mundo es subir el adjunto a una web cualquiera, que para un contrato o una nómina es justo lo contrario de lo que hace falta.

Aquí el archivo no sale de tu equipo: se abre en el navegador, se mira la lista y se descarga lo que hace falta. El motor que lo hace es una biblioteca compilada en WebAssembly, pesa alrededor de un megabyte y se descarga solo en el momento en que abres de verdad un archivo, no en cada visita.

Qué abre, y qué no

Abre .rar, .7z, .tar.gz, .tar.xz y .zip, con los nombres acentuados y los de caracteres chinos en su sitio, y con las carpetas anidadas. Abre también los zip con contraseña, que es el hueco que la página del zip declara no saber cerrar: allí pone que hace falta un programa en el ordenador, aquí basta con la contraseña.

Lo que no abre son los 7z con el contenido cifrado: el motor que corre aquí no tiene esa pieza, y la página te lo dice en vez de entregarte un archivo roto que descubrirías al abrirlo. Para esos hace falta 7-Zip en el ordenador. Y si el 7z tiene cifrados también los nombres, sin la contraseña no se ve ni la lista: la página lo reconoce y lo escribe, porque si no parecería simplemente roto.

El archivo que llegó a medias, y los enormes

Si la lista sale vacía no quiere decir que el archivo sea raro: casi siempre quiere decir que llegó incompleto, o sea que la descarga se cortó. La página lo dice y te manda a descargarlo otra vez, en vez de dejarte creer en una lista vacía o entregarte la mitad de los ficheros.

Con los archivos muy grandes hay un límite honesto que conviene conocer: para sacar un solo fichero, algunos archivos obligan a descomprimirlo todo, y todo pasa por la memoria del navegador. Por encima de unos cientos de megabytes la espera se nota y conviene un programa en el ordenador. El límite no es un capricho: es cómo están hechos esos formatos.

La frontera con el zip, dicha en las dos direcciones

Si lo que tienes es un .zip normal, aquí se abre igual, pero el camino corto es Abrir un archivo ZIP: es una página más ligera, que no tiene que descargar un motor de un megabyte para hacer algo que el navegador ya sabe hacer. Cuando arrastras un zip, esta página te lo dice y te manda allí.

Vale también al revés: si abres un zip y te das cuenta de que en realidad es un .rar, la otra página ahora remite aquí en vez de acabar en un callejón sin salida. Y si lo que necesitas no es abrir sino crear un archivo protegido con contraseña, eso es otro oficio y está en Crear un ZIP con contraseña.