Cambio de pienso

Se parte de lo que das hoy, no del peso del animal: escribe los gramos de hoy y las calorías impresas en los dos sacos, y salen los gramos del alimento nuevo que dan la misma energía, día a día.

El saco que estás terminando

El saco nuevo

Si añades una lata de comida húmeda (opcional)

Las cuentas se hacen en tu navegador: no sale nada y no se sube ningún dato.

Se parte del saco, no del animal

Esta página responde a una sola pregunta: cuántos gramos del saco nuevo dan las mismas calorías que los que dabas antes. No calcula la ración del animal y no se la cambia: la ración sigue siendo la de ahora, la que tu perro o tu gato lleva encima desde hace meses, y solo cambia el alimento que la trae. Si tu animal está bien con la ración de ahora, el punto de partida es este.

Si en cambio hay que rehacer las cuentas desde cero, porque es un cachorro que crece, porque acaban de esterilizarlo o porque tiene que adelgazar, entonces se parte del animal y no del saco, y la herramienta correcta es Dosis de pienso al día. Las calorías que hay que poner ahí las calcula Necesidades calóricas del perro.

Y hay un motivo por el que partir de lo que ya das no es solo más cómodo, y está escrito en la página de las necesidades: entre dos perros del mismo peso, de la misma edad y con el mismo estilo de vida la necesidad real puede diferir en un veinte por ciento, por la raza, la masa muscular, el pelo, la temperatura en la que viven. Ninguna fórmula lo sabe. Una ración que mantiene al animal en su peso desde hace meses es un dato mejor que cualquier estimación.

El error que divide o duplica el cuenco

En los envases la energía aparece como «energía metabolizable», «EM» o «ME», y no siempre está escrita igual: muchísimos sacos la imprimen por kilo (3.800 kcal/kg), otros por 100 gramos (380 kcal), otros por vaso medidor. Son el mismo número dicho de tres maneras, pero si se lee 3.800 como si fuera por 100 gramos la ración sale diez veces más pequeña, y al revés.

Por eso la unidad se elige para cada saco por separado, que es el caso real: pasa constantemente que el viejo declara las calorías por kilo y el nuevo por 100 gramos. La página escribe siempre qué lectura ha usado, y protesta cuando el valor cae fuera del campo plausible: un alimento seco está entre 250 y 550 kcal por 100 gramos, uno húmedo entre 40 y 160. Fuera de ahí no hay un alimento raro, hay una unidad equivocada.

Si el envase no lleva la energía, que pasa, aquí no se adivina. No se estima a partir de los porcentajes del análisis, porque esa cuenta necesita los coeficientes de digestibilidad que en la etiqueta no están: se pregunta en la tienda, o se mira la ficha del producto en la web de la marca, donde casi siempre está publicada.

Los siete días son un porcentaje de calorías, no de gramos

El cambio gradual existe porque el intestino de un perro o de un gato necesita unos días para acostumbrarse, y un cambio de golpe es la manera más común de acabar con diarrea. La tabla clásica sube por escalones: un cuarto, la mitad, tres cuartos, todo, normalmente en siete días. Aquí se puede alargar a diez o catorce, que es lo que se hace cuando el animal tiene el estómago delicado o cuando el cambio es importante.

La parte que casi todo el mundo falla es que ese «25% de alimento nuevo» es un porcentaje de calorías, no de gramos. Si el saco nuevo está más concentrado, un cuarto de las calorías no es un cuarto de los gramos, y es exactamente por eso que esta tabla hay que calcularla en vez de dibujarla de una vez por todas. En la columna de la derecha está el total en kcal, y se queda igual en todas las filas: si bailara, la cuenta estaría mal y se vería.

Durante el cambio los dos alimentos se mezclan en el mismo cuenco. Y vale la pena pesarlos de verdad con una báscula, en lugar de usar el vaso medidor: el mismo vaso de piensos distintos pesa hasta un veinte por ciento más o menos, y en una semana en la que las cantidades cambian cada día el error se suma.

La lata, y lo que esta cuenta no dice

Añadir un húmedo al pienso es el segundo gesto que se hace a ojo, y el resultado es casi siempre una ración más abundante que antes. La lata tiene sus calorías, y esas hay que quitarlas del seco, no añadirlas: la página dice cuántos gramos de pienso ocupan el lugar de una lata de ese formato y de esas calorías. El peso del envase se pregunta porque cuenta muchísimo: entre un sobre de 85 gramos y una tarrina de 400 las calorías se multiplican por cuatro.

Una cosa que hay que esperarse: a igualdad de calorías el húmedo pesa unas cuatro veces más que el seco, porque es casi todo agua. Así que en cuanto entra una lata la montañita de pienso se hunde, y parece un error. No lo es, y es el motivo por el que ese número conviene mirarlo aquí en vez de calcularlo a ojo en el cuenco.

Por último el límite, que es mejor decirlo que esconderlo: esta cuenta iguala las calorías, no la dieta. Entre un mantenimiento y un light, o entre un alimento para adultos y uno para cachorros, no cambia solo la densidad energética: cambian proteínas, calcio, fósforo y todo lo demás, y igualar las calorías no es igualar la nutrición. Vale como conversión entre dos alimentos del mismo tipo para el mismo animal; en los demás casos el número es el punto de partida. No es un consejo veterinario, y si el animal sigue una dieta veterinaria el cambio se decide con quien se la ha recetado. Para el gato las calorías de partida se calculan con Necesidades calóricas del gato.