Tapa datos en una captura

Pega o carga la captura, arrastra un recuadro sobre el dato que quieres esconder y descarga la imagen: debajo del recuadro los píxeles se sustituyen, no quedan cubiertos por una capa.

Toca aquí, arrastra la captura o pega con Ctrl+V

PNG, JPG o WebP. El resultado siempre es un PNG, con el mismo tamaño en píxeles que el original.

Añade un recuadro escribiendo las medidas

Sirve si trabajas con el teclado, o si quieres tapar una zona al píxel. Las medidas están en píxeles de la imagen, contados desde la esquina superior izquierda.

    La captura se queda en tu navegador: no se sube a ningún sitio.

    Por qué un recuadro, y no el desenfoque

    El desenfoque y el pixelado parecen seguros y no lo son, y el caso en el que fallan más es justamente aquel para el que más se usan: el texto. Para volver a leer un rótulo pixelado no hace falta invertir nada: se prueban las cadenas posibles, se pixelan de la misma manera con la misma tipografía y se guarda la que da la misma imagen. Con un número de cuenta o una matrícula, que tienen una forma fija y pocos caracteres, los intentos que hay que hacer son poquísimos.

    Un recuadro opaco no se puede deshacer, porque no queda nada de donde partir. Y tiene una segunda virtud, que es la mitad del oficio: se ve. Una barra opaca le dice a quien mira que ahí había un dato y que se ha quitado, mientras que una zona desenfocada parece un defecto de la foto. Si quieres el pixelado como estilo y no para esconder, entonces es el momento de usar Pixelar imagen.

    Debajo del recuadro no queda nada

    Cuando pulsas el botón la imagen no se decora: se reconstruye. Se vuelve a dibujar la captura original a su tamaño real sobre un lienzo nuevo, se imprimen encima los recuadros, y desde ese lienzo se escribe el PNG. En el archivo que descargas los píxeles de debajo no están, y no existe ninguna capa que se pueda mover, apagar o mirar por debajo.

    Es la diferencia que cuenta de verdad, porque la forma más común de equivocarse es poner un recuadro encima de un documento y guardarlo en un formato que mantiene los objetos separados: ahí la barra se mueve y el texto vuelve a salir, y pasa cada vez que alguien publica un expediente mal tachado. Si el documento que hay que tapar es un PDF, este no es el sitio y el trabajo lo hace Tachar datos de un PDF.

    Lo que esta herramienta no hace

    No decide ella qué es un dato que esconder: los recuadros los pones tú, y una zona que se queda descubierta se queda descubierta. Antes de descargar conviene mirar la imagen entera, porque en las capturas los datos se repiten en sitios en los que no se piensa: el título de la ventana, una notificación que ha llegado arriba, la vista previa de un chat en la barra de tareas, el nombre del archivo.

    Tampoco esconde lo que está fuera de los píxeles, y sobre eso hay una buena noticia. Los datos escondidos del original, como la fecha, el modelo del teléfono y la ubicación, no pasan al archivo nuevo, precisamente porque la imagen se reconstruye desde cero. Si en cambio tienes una foto que limpiar y no hay nada que tapar, el camino corto es Quitar metadatos.

    Las medidas escritas a mano, y el teclado

    Arrastrar va bien con el ratón y con el dedo, pero con el teclado no se arrastra: por eso un recuadro se puede añadir también escribiendo sus cuatro medidas en píxeles, contadas desde la esquina superior izquierda. Sirve también cuando tienes que tapar una zona al píxel, por ejemplo la misma franja en veinte capturas seguidas. Cada recuadro que pones aparece en la lista debajo del dibujo, con sus medidas y un botón para quitarlo.