Lo que cuesta de verdad tu aire acondicionado

De los BTU de tu split y su SEER a los kilovatios hora que consume de verdad, con el coste por hora, por mes y por temporada, dos equipos comparados y el precio de un grado.

Escribe los BTU de tu split (o sus kW frigoríficos) y su eficiencia: la herramienta te dice lo que cuesta una hora, una noche, un mes y toda una temporada.

Tu equipo

Elegir una clase rellena el SEER con el valor mínimo que esa clase garantiza. Si en la etiqueta figura el SEER exacto, escríbelo a mano: es el número del que depende todo el cálculo. Los kW absorbidos están en la placa de características del equipo, no en la etiqueta energética, y solo sirven para ver cuánta potencia de tu contrato ocupa el aire.

Cómo lo usas y cuánto pagas la luz

La carga media es la parte de su potencia que el equipo entrega de verdad: cuando la habitación llega a temperatura, un inverter baja de vueltas y un equipo on off arranca y para. Contar las horas encendido como horas a plena potencia es el error que hace parecer el aire acondicionado el doble de caro de lo que es.

Cómo se usa

La primera pestaña parte del equipo que tienes (BTU o kW frigoríficos, más una clase o un SEER) y te da el coste por hora, por día, por mes y por temporada. La segunda compara dos equipos con las mismas horas y la misma carga, y si escribes cuánto cuesta más el nuevo calcula en cuántas temporadas se recupera. La tercera convierte en dinero un grado del termostato. Las horas, los días, la carga media y el precio de la luz están en el recuadro azul y valen para las tres pestañas.

Por qué los BTU de la caja no son los vatios que pagas

Los 9.000 BTU/h de un split son potencia frigorífica, el calor que saca de la habitación: un kilovatio son 3.412 BTU/h, así que estamos en 2,64 kW frigoríficos. La energía que compras es esa cifra dividida entre la eficiencia, y con un SEER de 6,1 se queda en unos 430 vatios de media. Tratar esos 2,64 kW como si fueran consumo eléctrico multiplica por cuatro la factura calculada, y es el error más habitual en internet. Por lo mismo, una calculadora genérica de electrodomésticos aquí no basta: pide los vatios consumidos, y la etiqueta de un aire acondicionado sencillamente no trae ese número.

El SEER, las clases y los kWh de la etiqueta

El SEER es la relación estacional entre el frío producido y la electricidad consumida, y ya tiene en cuenta la modulación, los arranques y el standby. Las clases salen del reglamento delegado UE 626/2011: A+++ desde 8,50, A++ desde 6,10, A+ desde 5,60, A desde 5,10, B desde 4,60, C desde 4,10, D desde 3,60, E desde 3,10, F desde 2,60 y G por debajo. En Europa no se vende nada nuevo por debajo de la clase B desde 2014, por el reglamento de ecodiseño 206/2012, así que las clases bajas solo aparecen en máquinas viejas (para la G, que no tiene mínimo, el menú ofrece 2,50). Las mismas normas definen los kWh al año que figuran en la etiqueta, que son la potencia nominal por 350 horas dividida entre el SEER. Esas 350 son las horas equivalentes a plena carga de una temporada de refrigeración media europea, y por eso el resultado te dice a cuántas veces la etiqueta equivale tu uso real.

El factor de carga, el término que casi todos olvidan

Las horas con el equipo encendido no son horas a plena potencia. Cuando la habitación llega a temperatura, un inverter baja al 20 o al 30% y un equipo on off arranca y para, así que el frío que entrega de verdad es una fracción de lo que dice la placa. La herramienta multiplica horas por días por carga para obtener las horas equivalentes a plena carga, que es la cantidad que tienes derecho a dividir entre el SEER. Algo entre el 40 y el 70% describe el uso normal de una habitación bien dimensionada; el 100% es el caso límite de un equipo que se queda corto y nunca llega, y el resultado te lo dice cuando lo eliges.

Cuánto vale un grado, y lo que este cálculo no puede saber

Subir el termostato actúa en dos frentes. El calor que entra por paredes, ventanas y renovaciones de aire es proporcional a la diferencia entre fuera y dentro, así que con 31 grados fuera, pasar de 24 a 25 reduce la diferencia de 7 a 6 grados, una séptima parte menos de esa parte; las ganancias internas (personas, luces, electrodomésticos, humedad) no cambian, y por eso la herramienta te pregunta cuánto pesa cada parte. Además, el compresor gana alrededor de un 2,5% de eficiencia por cada grado de evaporación más caliente. Juntas dan el 8% por grado que todo el mundo repite cuando fuera hay 35 grados, y el 12% cuando hay 31: el porcentaje no es una constante. Todo esto sigue siendo una estimación y no la lectura de un contador: la carga latente de la deshumidificación no está modelada y pesa mucho en los veranos húmedos, el SEER se mide con un clima medio europeo, así que el consumo real es mayor en el sur, y no se tienen en cuenta las tarifas por franjas horarias. El rango de kW absorbidos a plena potencia sale de los EER típicos de catálogo, no de una norma: copia el valor de la placa de características y el cálculo se vuelve exacto.