Comparación de costes de calefacción

Introduce los precios que pagas de verdad y el rendimiento de tu sistema: obtienes el coste de un kWh de calor útil, una clasificación del más barato al más caro y lo que cuesta toda la temporada.

Los precios que ya vienen puestos son solo un ejemplo de partida: sustitúyelos por los de tu factura o tu presupuesto, porque son ellos los que deciden de verdad la clasificación.

Los sistemas a comparar

Usa el precio todo incluido, no el precio de la materia prima: coge el total de la factura y divídelo entre el gas que has consumido, así dentro quedan la cuota fija, la distribución, los impuestos y el IVA. La cifra de 9,59 kWh por m³ es el poder calorífico inferior, que es con el que se miden los rendimientos de las calderas. Si tu factura ya viene en kWh, esos kWh se cuentan sobre el poder calorífico superior: un kWh facturado equivale a unos 0,9 kWh en la base inferior a la que se refiere el rendimiento de la caldera, y ese es el valor por defecto aquí.

Precio del GLP a granel servido en depósito: las bombonas de 10 o 15 kg salen mucho más caras por kilo. Un litro de GLP pesa unos 0,54 kg, y por eso los kWh por litro son algo más de la mitad de los kWh por kilo.

Precio del gasóleo de calefacción servido a domicilio, impuestos incluidos.

Precio de un saco de 15 kg o de un kilo: si compras un palé, comprueba si la entrega está incluida. Los pellets con certificación ENplus A1 se mantienen por debajo del 10% de humedad y dejan poca ceniza.

La leña se vende muchas veces por volumen: un metro cúbico apilado pesa entre 350 y 500 kg según la especie, así que pesa un par de cestas si quieres saber lo que estás pagando de verdad por kilo.

El rendimiento es del 100%: cada vatio que entra sale convertido en calor. Usa el precio final de la factura, con cuota fija e impuestos incluidos, no solo el precio de la energía.

El COP estacional (SCOP) son los kWh de calor que obtienes por cada kWh de electricidad que pagas: 3,5 significa 3,5 kWh de calor con 1 kWh de luz. Baja con radiadores de alta temperatura y sube con el suelo radiante.

No sale nada de tu dispositivo: precios, datos y resultados se quedan en el navegador.

Cómo se calcula el coste de un kWh de calor útil

La fórmula no cambia nunca: precio de la unidad ÷ (kWh que contiene esa unidad × rendimiento). Un saco de pellets de 15 kg a 6,00 € contiene 15 × 4,8 = 72 kWh; en una estufa que funciona al 85% solo llegan a la habitación 61,2 kWh, así que 6,00 € ÷ 61,2 = 0,098 € por kWh de calor. El gas a 1,15 € el metro cúbico en una caldera de condensación (9,59 × 0,98 = 9,4 kWh útiles) sale a 0,122 € por kWh. Ese único número es lo que hace comparables los precios cuando vienen en unidades que no tienen nada que ver entre sí: euros por saco, por 100 kg, por metro cúbico, por kWh.

Gas: usa el precio todo incluido y ojo con el poder calorífico inferior y el superior

Una factura de gas nunca es solo la materia prima: lleva cuota fija, distribución y medida, costes del sistema e impuestos. La forma honesta de saber tu precio real es dividir todo lo que has pagado en un año entre el gas que has quemado en ese mismo periodo. Hay además una trampa técnica que vale alrededor de un 10%: el gas se mide y se factura con el poder calorífico superior (unos 10,7 kWh/m³, y cerca de 11 en el Reino Unido, donde las facturas ya vienen en kWh), mientras que los rendimientos de las calderas se miden con el poder calorífico inferior (9,59 kWh/m³). Mezclar un dato del superior con un rendimiento basado en el inferior hace que el gas parezca alrededor de un 11% más barato de lo que es, así que esta herramienta trabaja con el valor inferior. Por eso también, si eliges la unidad «kWh» porque tu factura ya viene en kWh, la casilla de al lado pone 0,9 y no 1: esos kWh se cuentan sobre el valor superior, y 9,59 ÷ 10,7 es 0,9.

Por qué una caldera de condensación puede superar el 100% de rendimiento

El poder calorífico inferior ignora a propósito el calor latente que se llevan los humos con el vapor de agua. Una caldera de condensación condensa ese vapor y recupera una parte, así que da más calor del que dice el valor inferior: en las fichas técnicas es normal leer 104-108%. En la vida real, con radiadores calientes y agua de retorno por encima de 55 °C, se condensa muy poco y la cifra estacional baja, y por eso aquí el valor por defecto prudente es 98%. Súbelo si tienes suelo radiante y bájalo si tienes una instalación antigua de alta temperatura.

Pellets, leña y la trampa de la humedad

Los pellets se venden por saco o por palé; la leña, por peso o por volumen. Los poderes caloríficos por defecto (4,8 kWh/kg para el pellet, 4,0 kWh/kg para la leña al 20% de humedad) solo valen si el combustible está de verdad seco: la madera recién cortada, al 50% de humedad, baja de 2,5 kWh/kg, porque parte del calor se gasta en evaporar el agua, así que al mismo precio por kilo cuesta casi el doble y, de regalo, te llena de alquitrán el conducto de humos. Cuando la leña se vende por metro cúbico apilado, pesa una cesta y pásalo a kilos: un metro cúbico apilado va de 350 a 500 kg según la especie.

Bombas de calor y lo que esta comparación deja fuera a propósito

En una bomba de calor el divisor no es un rendimiento, sino el COP: 3,5 significa 3,5 kWh de calor por cada kWh de electricidad. Lo que importa es el dato estacional (SCOP), porque el COP instantáneo baja los días más fríos y se queda bajo todo el invierno si el calor tiene que ir a radiadores de alta temperatura. Y acuérdate de lo que no entra en estos números: comprar e instalar el aparato, el mantenimiento anual, el conducto de humos, el sitio para guardar los pellets o la leña, el tiempo que dedicas a alimentar la estufa y las posibles ayudas o deducciones. La estimación por metros cuadrados es un atajo aproximado a propósito: usa un año de facturas reales siempre que las tengas.