Lee un código QR

Carga la foto, pega la captura de pantalla o enfoca con la cámara: aquí sale lo que hay escrito dentro del código. Los enlaces se ven enteros y no se abren solos, y la contraseña del Wi-Fi se puede copiar.

Toca aquí o arrastra la foto con el código QR
O pega una captura de pantalla con Ctrl+V (⌘+V en un Mac).
La imagen no sale de tu navegador: se lee aquí, y no se sube a ningún sitio.

El caso que el móvil no resuelve: el QR en la misma pantalla

Te llega un código QR en un chat, dentro de un PDF, en un correo o en una página que ya estás mirando. El móvil no puede enfocarse a sí mismo, y se acaba imprimiendo el código o pidiendo ayuda a un segundo teléfono. Aquí basta con hacer una captura y pegarla con Ctrl+V (⌘+V en un Mac): el código se lee de la imagen del portapapeles. Lo mismo vale para un QR que está dentro de una foto: puedes arrastrar el archivo tal cual.

Qué hay de verdad dentro de un código QR

No es una imagen misteriosa: es texto. Lo que cambia es la forma que le da quien lo crea, y aquí se reconoce y se muestra por trozos. Una red Wi-Fi se convierte en nombre, contraseña y tipo de seguridad, con la contraseña que se copia de un toque: cómodo cuando la tienes que escribir en un ordenador o en una tele. Un contacto se convierte en nombre, teléfono y correo. Y luego enlaces, correos, números de teléfono, SMS ya escritos, lugares en el mapa.

Por qué el enlace no se abre solo

Porque un código QR es, literalmente, un trozo de papel: cualquiera puede imprimir uno y pegarlo encima del bueno, en el parquímetro, en la carta del restaurante o en una factura. Es una estafa común y a simple vista no se ve, porque esos cuadraditos no los leemos nosotros. Aquí el enlace se muestra entero, con el dominio al que lleva escrito aparte, y abrirlo es un gesto tuyo, separado. El mismo cuidado con los códigos de las apps de autenticación: si aparece uno, se te dice que es una clave secreta y que no se comparte.

Cuando un código no se lee

Pasa, y conviene decir cómo están las cosas. El lector se ha probado con 23 imágenes estropeadas a propósito: giradas 5, 15 y 45 grados, desenfocadas, llenas de puntitos, sin contraste, con los colores invertidos, pequeñísimas, fotografiadas de lado con una sombra encima, dentro de una captura, sin el borde blanco. Lee 22 de 23. La que no lee está desenfocada de verdad, y esa no la lee ningún programa. Si tu código no pasa: recorta la imagen alrededor del código, repite la foto más de cerca y con el pulso firme, y deja algo de blanco alrededor.

Dónde acaba la imagen, y dónde está lo demás

En ningún sitio: la foto se lee dentro de la página, con tu propio navegador, y no sale ninguna petición de red. La cámara, si la usas, pide permiso al navegador y se apaga cuando pulsas el botón o cambias de página: el vídeo no se graba ni se envía. Si en cambio lo que necesitas es crear un código QR, ya están aquí: Generador de códigos QR para enlaces y texto, Código QR para el WiFi para meter a los invitados en la red, y Generador de códigos de barras para los códigos de producto.