Censurar un PDF
Arrastra un recuadro negro sobre los datos que quieres ocultar y descarga un PDF donde ese texto ya no existe: la página se reconstruye como imagen, así que debajo del negro no queda nada que seleccionar o copiar. Tu archivo nunca sale de tu dispositivo.
Se queda en tu dispositivo: sin subidas, sin servidor.
🔒 El PDF se abre y se reescribe dentro de tu navegador: no se envía a ningún sitio.
Por qué el recuadro negro que dibujas en Word o en Vista Previa no oculta nada
En un PDF, el texto y los gráficos son objetos separados, apilados uno encima de otro. Cuando añades un rectángulo negro en Word, con la herramienta de formas de Vista Previa de macOS o en cualquier lector, solo estás poniendo un objeto encima de las letras: el texto sigue en el archivo, exactamente donde estaba. Cualquiera puede seleccionarlo y copiarlo, abrir el PDF en otro programa, extraer el texto o simplemente borrar ese rectángulo y leer el número de cuenta que creías tapado. Es uno de los accidentes de privacidad clásicos, y les ha pasado también a juzgados y organismos públicos. Para ser justos: Vista Previa tiene además una función de censura dedicada (Censurar, introducida con macOS Big Sur) que sí elimina el contenido de verdad: eso es algo distinto de un rectángulo dibujado a mano, y no es de lo que te avisa esta página.
Lo que hace en cambio esta herramienta: cada página se reconstruye como imagen
Aquí el recuadro nunca se coloca encima del PDF. Cuando pulsas el botón, cada página se vuelve a dibujar en un lienzo a la resolución que has elegido, los recuadros se pintan directamente sobre los píxeles y el resultado se guarda como imagen JPEG; después todas las imágenes se meten en un PDF nuevo creado desde cero. El archivo que descargas no contiene ningún objeto de texto: debajo del negro no hay nada que seleccionar, copiar o extraer, porque esos píxeles son simplemente negros. Los metadatos del PDF original (autor, programa que lo generó, historial de revisiones) también se quedan por el camino: el archivo nuevo solo lleva el nombre de la librería que lo ha escrito y la fecha en que lo has generado.
Cómo se usa
Carga el PDF, arrastra un recuadro sobre cada dato que quieras eliminar, y deshaz el último o vacía la página si te sale torcido. Los recuadros se quedan atados a su propia página, así que puedes ir adelante y atrás y retomarlo donde lo dejaste. Elige la calidad (150 dpi sirve casi siempre; elige 200 dpi si la letra es pequeña o si necesitas calidad de escáner), pulsa el botón y mira la barra de progreso: un documento de veinte páginas tarda unos segundos, porque cada página se redibuja de verdad. Un consejo: deja margen alrededor del dato, porque las tildes y los trazos que bajan de las letras sobresalen más de lo que crees.
Los límites, dichos claramente
El PDF que obtienes está hecho de imágenes: pesa más que el original, ya no se puede buscar ni seleccionar (no solo en las zonas tapadas: en toda la página), no puedes copiar y pegar desde él y un lector de pantalla ya no puede leerlo. El archivo nuevo contiene solo las páginas como fotos: los enlaces en los que se puede hacer clic, los marcadores, los comentarios y las notas (de las que como mucho sobrevive el dibujo, nunca el texto) y los archivos adjuntos también desaparecen. Si el documento está firmado digitalmente, la firma se rompe, y si tiene formularios rellenables los campos se convierten en una foto (el valor escrito en ellos se sigue viendo, pero como imagen): la herramienta te avisa antes de la descarga, comprobando tanto los metadatos del documento como los rastros habituales (/ByteRange, /AcroForm) en los bytes en bruto: una comprobación orientativa, no una validación de la firma en sí. Los PDF que piden contraseña para abrirse no se pueden abrir en absoluto: quítale antes la contraseña (los archivos protegidos solo contra la impresión o la copia sí se abren, y la copia censurada no heredará esas restricciones). Por último, en un móvil con poca memoria un documento muy largo a alta resolución puede fallar: en ese caso elige 100 dpi.
Comprueba siempre el resultado antes de enviarlo
La comprobación que importa se hace con los ojos: abre el PDF descargado y repasa todas las páginas, comprobando que el negro tapa cada dato por completo y que ese dato no aparece en otro sitio: en un encabezado, en un resumen, en una página que no has mirado nunca. Cuidado con un malentendido: buscar con Ctrl+F (o cmd+F) no encontrará nunca nada, y no porque lo hayas tapado bien, sino porque ahora toda la página es una imagen; esa prueba solo demuestra que el texto ya no se puede extraer, no que hayas tapado lo correcto. Por último, recuerda que ocultar datos aquí no los borra de tu original: guarda el original a buen recaudo y envía solo la copia censurada.