Arregla los caracteres rotos

Cuando los acentos se convierten en café, año o ’, el texto no está roto: se leyó con la tabla equivocada. Aquí la cadena se recorre al revés, y el texto sano se queda intacto.

O arrastra aquí un archivo de texto

haz clic para elegirlo (.txt, .csv, .srt, .vtt, .md, .json), se queda en tu dispositivo

🔒 Tu texto y tus archivos se quedan en tu navegador: no se sube nada a ningún servidor.

Cómo se usa

Pega el texto estropeado en el recuadro y pulsa «Arreglar el texto», o arrastra un archivo .txt, .csv, .srt, .vtt, .md o .json. La herramienta te dice qué error de codificación hubo, cuántos caracteres ha recuperado y te enseña algunos ejemplos de antes y después, así compruebas que el resultado es de verdad el que esperas antes de copiarlo o descargarlo.

Por qué aparece el «café»

En UTF-8 las letras acentuadas no caben en un solo byte: la é es la pareja C3 A9, la ñ es C3 B1, el apóstrofo tipográfico ’ es E2 80 99 y el espacio duro (el que no se parte) es C2 A0. Cuando un programa recibe esos bytes pero cree que están escritos en Windows-1252 (la vieja tabla «ANSI», donde cada byte es una letra) los muestra uno a uno: C3 A9 se convierte en é, C2 A0 se convierte en  seguido de un espacio y E2 80 99 se convierte en ’. Siempre es la misma avería, y por eso el texto en español, en italiano y en francés se rompe casi frase por frase, mientras que en inglés muchas veces ni se nota.

Cómo lo arregla esta página

La cadena se recorre al revés: cada carácter vuelve al byte que era según la tabla Windows-1252 (incluidos los 5 códigos que esa tabla deja sin definir y que los programas dejan pasar tal cual), y luego esos bytes se vuelven a leer como UTF-8. A diferencia de un buscar y reemplazar a ciegas, el texto sano no se toca nunca: una é sola no forma una secuencia UTF-8 válida, así que se queda exactamente como está. Cuando la avería ocurrió dos veces seguidas (la famosa doble codificación, la de los é) la vuelta se repite todas las veces que haga falta, hasta cuatro. También está la tabla Mac OS Roman, la de los textos que llegan de los Mac clásicos, que se reconocen por sus √© y ‚Äô. Queda una última precaución que conviene conocer: en un titular todo en mayúsculas, una Ù seguida de una comilla angular de cierre forma por pura casualidad una pareja UTF-8 válida. Por eso las secuencias que empiezan por un carácter ambiguo solo se arreglan si en el texto hay al menos tres, y las que llevarían a caracteres que ningún texto real contiene (alfabeto fonético, armenio) se dejan en paz.

También el problema contrario, cuando el viejo es el archivo

Si cargas un archivo, la herramienta mira primero los bytes de verdad. Un archivo que no es UTF-8 válido se lee con la tabla Windows-1252 y se te devuelve convertido, y lo mismo vale para los archivos en UTF-16 que salen del Bloc de notas y de algunos programas de gestión. Así se cubren las dos mitades del problema: el texto bueno leído mal, y el archivo viejo que hay que pasar a UTF-8. El botón de descarga añade, si dejas la casilla marcada, la marca BOM que Excel necesita para abrir un CSV sin volver a romper los acentos.

Lo que no puede hacer, dicho claramente

Los caracteres que ves como � (o como símbolos de control invisibles) no se recuperan: ese byte ya lo tiró quien guardó el archivo, y ningún programa puede adivinarlo. Lo mismo vale para los acentos convertidos en un signo de interrogación. La herramienta conoce las dos tablas occidentales más habituales, Windows-1252 y Mac OS Roman, así que no reconstruye el cirílico leído como Windows-1251 ni el japonés en Shift-JIS. No toca las entidades HTML como é o é, porque son otro problema, y nunca cambia el contenido: solo arregla la codificación. Todo funciona en tu navegador, así que el archivo no se sube a ninguna parte.