Tarifa por hora para autónomos
Parte del dinero que quieres que te quede limpio en un año: la herramienta va hacia atrás y saca la tarifa mínima por hora y por jornada que deberías cobrar.
Cómo se usa
El cálculo va al revés: tú dices cuánto quieres que te quede en el bolsillo al cabo de un año, una vez pagados impuestos y cotizaciones, y la herramienta saca la tarifa. Los demás campos son las cuatro cosas que todo el mundo olvida. Los costes fijos son todo lo que pagas también en los meses sin clientes: gestoría, software, equipo que hay que renovar, formación, seguros, una mesa donde trabajar. Las semanas de trabajo son 52 menos vacaciones, festivos y días de baja: cuatro semanas libres más un puñado de festivos y una buena gripe dejan 46. Las horas facturables son la parte de tu tiempo que acaba de verdad en una factura. Todo se actualiza mientras escribes, así que puedes ver qué número mueve más el resultado.
La fórmula, a la vista
Son dos divisiones, y te las enseñamos para que puedas rehacer las cuentas en papel. Primer paso: facturación = (ingreso objetivo + costes fijos) ÷ (1 − tipo impositivo). Si quieres que te queden 30.000, cargas con 6.000 de costes fijos y le entregas el 30% de tu facturación a Hacienda, necesitas facturar 36.000 ÷ 0,70 = 51.429. Segundo paso: tarifa por hora = facturación ÷ horas facturables, donde las horas facturables son semanas × horas por semana × porcentaje facturable. Cuarenta y seis semanas de 40 horas al 60% facturable dejan 1.104 horas vendibles: 51.429 ÷ 1.104 = 46,58 la hora. La tarifa por jornada es simplemente la tarifa por hora multiplicada por la duración de tu jornada, porque un día vendido a un cliente se factura entero. Las cifras salen con el símbolo del euro, pero el cálculo no depende de la moneda: escribe libras o dólares y lee todos los resultados en esa misma moneda.
Por qué el porcentaje facturable lo decide todo
La tarifa es inversamente proporcional al porcentaje facturable: si lo reduces a la mitad, la tarifa se dobla. La tabla lo muestra al 40, 50, 60, 70 y 80%, y explica cómo dos autónomos que buscan el mismo dinero pueden acabar con precios que se diferencian en el doble. El 60% por defecto no es pesimismo: presupuestos que nunca se convierten en encargos, correos, facturación, perseguir a quien paga tarde, la contabilidad, mantenerte al día y buscar el siguiente cliente son horas reales que no te paga nadie. Quien tiene unos pocos clientes de largo recorrido llega al 70-80%; quien vive de encargos pequeños y de estar siempre ofreciéndose se queda por debajo del 50%. Lo que cuesta un día libre sale de la misma cuenta: es tu facturación anual dividida entre tus días de trabajo. No lo confundas con la tarifa por jornada: la tarifa por jornada es lo que cobras por un día vendido entero a un cliente, mientras que un día libre te cuesta lo que trae un día medio, horas no facturables incluidas. Es exactamente la tarifa por jornada multiplicada por tu porcentaje facturable, así que al 60% facturable es el 60% de la tarifa por jornada, y por eso la segunda cifra del recuadro es más pequeña que la primera.
Impuestos y cotizaciones: por qué un solo porcentaje
La herramienta pide un único porcentaje de la facturación porque así el resultado se puede comprobar a mano. La forma honesta de encontrar el tuyo es coger tu última declaración y dividir el IRPF más las cotizaciones obligatorias entre tu facturación: esa única proporción es exactamente lo que quiere este campo. Los preajustes son puntos de partida redondos, no un consejo sobre ningún país concreto, y los tipos varían muchísimo según el lugar y la forma jurídica. Un aviso estructural, y no apunta hacia donde te gustaría. Una proporción calculada sobre la facturación no deja ningún margen de seguridad: facturación × (1 − tipo) es, por definición, la facturación menos los impuestos, así que la herramienta se limita a reproducir el año del que sacaste esa proporción. Y donde el impuesto sobre la renta es progresivo, el tipo medio sube con los ingresos, así que buscar un año mejor con la proporción del año pasado hace que la herramienta te pida poca facturación y te dé una tarifa demasiado BAJA, no una prudente. Si subes tu objetivo, sube también el porcentaje y vuelve a calcular.
Límites declarados y una advertencia
Lo que sale es el suelo de tu tarifa, no su valor de mercado: dice a qué precio te cuadra el año frente a tu objetivo, no lo que un cliente pagaría de verdad. La facturación siempre es sin IVA, que solo recaudas por cuenta de otro. El modelo ignora las facturas impagadas y los pagos a 90 días (dejar un margen del 5-10% para eso es sensato), el dinero que apartas para crecer, la caja que necesitas para los impuestos del año que viene y los parones largos entre clientes. Tómalo como una estimación: impuestos y cotizaciones dependen de tu país y de tu forma jurídica, y esto no sustituye el consejo de un asesor fiscal.