Quita la contraseña del PDF

El PDF que te pide la contraseña cada vez que lo abres, o el que se abre solo pero no deja copiar ni imprimir: aquí recuperas el mismo documento, sin el candado. Hace falta la contraseña que ya conoces: aquí no se adivina. Y el archivo no sale de tu navegador.

Toca aquí o arrastra el PDF protegido
El PDF no sale de tu navegador: se abre y se reescribe aquí, y no se sube a ningún sitio.

Un PDF tiene dos candados, y son distintos

El primero es la contraseña de apertura: sin ella el archivo no se lee, y ahí no hay nada que hacer. El segundo, mucho más frecuente, son las restricciones del propietario: el PDF se abre con un doble clic, pero el programa se niega a imprimir, a copiar el texto o a firmarlo. En ese segundo caso la contraseña de apertura está vacía, así que no hay nada que escribir: arrastras el archivo y el candado cae. Si en cambio el PDF pide la contraseña al abrirse, esta página te la pide, y tiene que ser la correcta.

Por qué hacerlo aquí y no en la primera web que salga

Porque ese tipo de archivo casi siempre es tuyo: la nómina, el informe médico, el extracto bancario, el contrato. Todos los servicios en línea que hacen este trabajo te piden subir el documento a sus servidores, y a partir de ese momento ya no sabes dónde está. Aquí el PDF se abre, se descifra y se reescribe dentro de la página, con tu propio navegador: no sale ninguna petición de red, y lo puedes comprobar desconectando antes de arrastrar el archivo.

Qué le pasa al documento

El archivo se lee entero, cada trozo cifrado se descifra con la clave que sale de tu contraseña, y luego el PDF se vuelve a escribir desde cero sin la parte de la protección. El contenido no se toca: texto, imágenes, fuentes y páginas siguen como estaban, y el documento que descargas se abre con cualquier lector. Antes de darte el archivo, la página lo vuelve a leer y exige no encontrar ni rastro de protección: si lo encuentra, no descarga nada y te lo dice.

Si no sabes la contraseña

Entonces esta herramienta no te sirve, y es justo decirlo desde el principio: no prueba contraseñas a lo loco y no adivina ninguna. No es timidez, es la diferencia entre quitar un candado del que tienes la llave y forzarlo. Dos cosas puedes probar igualmente: arrastrar el archivo tal cual, porque muchísimos PDF «protegidos» en realidad solo llevan las restricciones y se abren con la contraseña vacía; y pedir el archivo otra vez a quien te lo mandó, porque la contraseña suele estar escrita en el mismo correo.

Lo que no hace

No abre los PDF con protección de empresa por licencias (los sistemas DRM de Adobe): esos no tienen contraseña, tienen un permiso que vive en otro sitio, y se te dice en vez de marearte. No quita una firma digital: al contrario, reescribir el archivo la invalida, así que un PDF firmado es mejor dejarlo como está. No hace OCR y no cambia el contenido de ninguna manera. Si tu PDF no está protegido pero quieres trabajar con él, el resto de herramientas ya están aquí: Unir PDF, Dividir PDF, Firmar un PDF y Extraer texto de un PDF.