Quita los silencios de una grabación
Dos horas de clase con media hora de habla dentro. Aquí todas las pausas se encuentran solas, se ven marcadas sobre la onda antes de tocar nada, y el archivo sale más corto, con los minutos ahorrados escritos arriba. La grabación se queda en tu dispositivo.
Bajar el silencio y quitarlo son dos cosas distintas
Es la confusión que más tiempo hace perder, y vale la pena escribirla entera. Una puerta de ruido, como la que hay dentro de Mejorar audio & voz, baja el ruido cuando no habla nadie: el archivo dura exactamente lo mismo, lo único que cambia es que en las pausas ya no se oye el ventilador. Aquí en cambio las pausas se quitan: lo que sale es una grabación más corta, y el número grande de arriba te dice cuánto.
Son dos oficios que van uno detrás de otro, no uno en lugar del otro: primero se limpia el ruido, luego se acorta. Si la grabación está sucia conviene pasar por Mejorar audio & voz y volver aquí después, porque sobre un fondo limpio el umbral encuentra las pausas mucho mejor.
El umbral es relativo a tu voz, no un número fijo
Un valor fijo en decibelios no puede funcionar, y el motivo es sencillo: un memo grabado a medio metro del móvil y otro grabado con el móvil en el bolsillo están a veinte decibelios de distancia. Aquí el nivel de tu habla se mide sobre ese archivo con el doble umbral de la norma ITU-R BS.1770 (la misma que usa El volumen de tu vídeo para los LUFS), y el mando dice cuánto por debajo de esa voz empieza a ser silencio. El valor que te encuentras puesto está a mitad de camino entre tu voz y el punto más tranquilo de la grabación.
El margen viene encendido de serie, ciento cincuenta milésimas por lado, y no es un detalle: sin él el umbral se come las respiraciones y las consonantes sordas al principio de palabra, y es exactamente así como estas herramientas devuelven un habla que suena desgarrada. Si notas que las palabras quedan cortadas, sube el margen antes de tocar el umbral.
Cuando no funciona, te lo dice
En una grabación con el ventilador encendido, con la calle abierta o con el micrófono lejos, el silencio no es silencioso: entre la voz y el fondo quedan diez decibelios en vez de cuarenta, y cualquier umbral automático se equivoca. En ese caso aquí encuentras escrito cuántos decibelios de distancia hay en vez de un resultado que solo lo parece, y la decisión vuelve a ser tuya. Lo mismo vale para la música, donde las pausas no existen y no hay nada que quitar.
Y si con los ajustes elegidos no hay ninguna pausa lo bastante larga, no se corta nada al azar: la página lo declara. Por eso la onda se ve antes de descargar, con en gris los tramos que se van a quitar: están ahí para que puedas darte cuenta de que el umbral se está comiendo palabras, en vez de descubrirlo escuchando el archivo después.
Lo que no hace
No corta un tramo elegido por ti: si necesitas quitar un solo trozo, decidido a mano, eso es Cortar audio. No acelera nada: Cambiar velocidad & volumen hace correr todo, silencios incluidos, y te cambia el timbre de la voz, mientras que aquí las palabras se quedan a la velocidad a la que las dijiste. Y no se limita a medir: si la pregunta es «cuánto sueno comparado con los demás», la respuesta está en El volumen de tu vídeo.
Si cargas un vídeo solo se usa su pista de audio, y lo que descargas es audio: el vídeo no se vuelve a montar. Para sacar el audio y dejarlo como está está Extraer el audio de un vídeo, y para acortar de verdad un vídeo está Recortar un vídeo. La salida es un WAV a 48 kHz, es decir sin comprimir: pesa bastante, y para volver a ponerlo en MP3 el paso es Convertir un archivo de audio.