Abre una presentación .pptx o .odp
Te llega una presentación por correo y el doble clic no hace nada: en el móvil, en un Mac sin Office o en un ordenador sin licencia hace falta una app que pide registrarse. Aquí lees las diapositivas enseguida, con las notas del ponente, y te las llevas como texto. El archivo se queda en tu dispositivo.
Por qué un .pptx no se abre solo
Porque no es un documento, es un archivo comprimido: dentro hay un archivo por cada diapositiva, más las imágenes y los enlaces entre las piezas. El navegador no lleva un lector incorporado y los programas que lo abren muchas veces quieren una cuenta, así que el camino que toma todo el mundo es subir una presentación de trabajo a un sitio cualquiera. Aquí el archivo se abre en tu navegador: las diapositivas se recomponen una tras otra, con sus títulos, listas, tablas e imágenes.
Las notas del ponente, que casi nadie te enseña
Debajo de cada diapositiva puede estar lo que quien presentaba tenía que decir: son las notas del ponente, y están en un archivo aparte que la mayoría de los visores ni siquiera abre. Aquí se ven, y eso sirve dos veces: si tienes que estudiarte la presentación, las notas suelen ser la parte más densa; si eres tú quien la va a reenviar, mejor saber qué hay escrito ahí abajo antes de que lo lea otro.
El orden de las diapositivas no es el orden de los archivos
Dentro del comprimido los archivos se llaman slide1.xml, slide2.xml y así, pero eso no es el orden de la presentación: el orden de verdad está escrito aparte, y en cuanto alguien mueve una diapositiva en PowerPoint los dos órdenes se separan para siempre. Un lector que va por el nombre del archivo enseña las diapositivas en un orden equivocado sin que nadie se dé cuenta, y es un fallo que a ojo no se ve: aquí se lee el orden de verdad.
Qué ves y qué no
Esto no es un visor: no está la maquetación, no están las fuentes originales, los colores, las animaciones ni las plantillas. Está el contenido, que es lo que hace falta casi siempre: títulos, texto con sus niveles, tablas, imágenes y notas. Donde hay un gráfico te lo dice, en vez de hacer desaparecer media diapositiva en silencio: los números están en el archivo, pero el dibujo lo hace PowerPoint. El texto es texto de verdad, así que se selecciona, se copia y se busca.
También el OpenDocument, y lo que no hace
Lee también los .odp, o sea las presentaciones de LibreOffice y de OpenOffice, que tienen el mismo problema al revés. En cambio no lee el viejo .ppt de PowerPoint 97-2003, que es un formato completamente distinto: en ese caso te lo dice, y quien te lo mandó puede guardarlo como .pptx en diez segundos. No modifica nada y no convierte a PDF. Si el archivo que tienes es un .docx, un .zip o un .xlsx, hay páginas hechas para eso.