El currículum en PDF
Rellenas los campos y descargas un PDF A4 a una columna, con texto de verdad que se copia y se extrae entero. Sin cuenta y sin subir nada a ningún sitio: lo que escribes se guarda en un archivo tuyo, que dentro de dos años recargas aquí en vez de empezar de cero.
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Una sola columna, y ninguna caja de texto
El currículum sale maquetado en una sola columna, de arriba abajo: primero el nombre, luego los datos de contacto, luego las secciones una detrás de otra. No hay dos columnas una al lado de la otra, no hay tablas, no hay cajas de texto y no hay iconos en lugar de las palabras. El motivo no es estético: un documento a dos columnas no le dice a quien lo lee con un programa si la columna de la derecha va después de la izquierda o si se lee línea por línea, y el resultado es un texto mezclado, en el que la fecha de un trabajo acaba pegada al nombre de otro.
Lo que sí se puede prometer es esto, y además se puede demostrar: el texto del PDF se extrae entero y en el orden en que se lee, con el nombre, el teléfono y el correo que siguen siendo cadenas enteras en vez de partirse por la mitad. Lo que no se puede prometer es que un programa de selección lo acepte o lo descarte: ese programa no es nuestro, cambia de empresa a empresa y desde aquí no se prueba. Quien lo garantiza está garantizando algo que no tiene manera de comprobar.
Tu nombre se escribe como se escribe
Dentro de un PDF los caracteres no son letras, son dibujos sacados de una tipografía, y los que todo lector de PDF ya lleva dentro cubren 224 signos, es decir el alfabeto de Europa occidental y poco más. Fuera se quedan la l barrada de Łukasz, la s y la t con la coma debajo de Ionuț y Ștefan, la e con dos acentos de Nguyễn: apellidos comunísimos entre quien busca trabajo. Los generadores que usan esas tipografías o dejan caer la letra en silencio, o se niegan a escribir el archivo.
Aquí la tipografía se incrusta dentro del PDF, recortada a los signos que de verdad hacen falta, así el archivo se queda ligero y se abre igual en cualquier ordenador. Están cubiertos el alfabeto latino con todos sus acentos, el griego y el cirílico. El árabe, el hebreo, el chino, el japonés y el coreano no: los dos primeros se escriben de derecha a izquierda y hay que ligarlos, y hacerlo mal es peor que decirlo; los otros son decenas de miles de signos y no caben en ningún archivo de tamaño razonable. Si en el texto hay un carácter que falta, la página te lo enseña en vez de hacer desaparecer una letra de tu nombre.
El archivo de datos, para la próxima vez
El currículum se actualiza una vez cada dos años, que es justo el momento en el que el archivo anterior ya no aparece. Aquí, además del PDF, se descarga un pequeño archivo .json con lo que has escrito dentro: lo guardas con tus documentos y la próxima vez lo cargas aquí, encontrando todos los campos llenos. Dentro hay un número de versión, así que un archivo guardado hoy sigue siendo legible aunque el día de mañana los campos sean más: los que la página no reconoce se ignoran, los que faltan se quedan vacíos. Mientras tanto, lo que escribes se queda también en la memoria de este navegador, para no perderlo si cierras la página sin querer; en un ordenador que no es tuyo, el botón «Vaciarlo todo» la borra.
Si en cambio el documento que hay que hacer es un presupuesto, con el IVA y la numeración, ese es otro oficio y se hace con Crear un presupuesto. Si el texto ya está escrito en markdown y lo que hace falta es un .docx para retocar en Word, el camino es De markdown a Word. Y si el PDF ya lo tienes y solo hay que rellenarlo, porque es el formulario de otro, se pasa por Escribir sobre un PDF.
Lo que no hace, y por qué
No hay fotografía y no hay cinco modelos gráficos entre los que elegir. La foto es una imagen, así que en el texto extraído no existe, y en varios países ponerla está desaconsejado; los modelos son una opinión, y aquí se ofrece uno hecho bien en vez de cinco mediocres. Tampoco hay registro: ninguna cuenta, ningún correo que dejar, y nada de lo que escribes pasa por un servidor, porque el PDF lo construye tu navegador. La tipografía del documento se descarga de aquí la primera vez, como el resto de la página, y no se lleva nada de lo que has escrito.
Si el currículum que hay que actualizar ya lo tienes en PDF, conviene partir de su texto en vez de teclearlo todo otra vez, y para sacarlo está Extraer el texto de un PDF. Si ese texto llega partido línea por línea, con las palabras cortadas por la mitad, se vuelve a coser con Recoser el texto copiado de un PDF. Y antes de mandarlo, si tienes la duda de haber escrito frases demasiado largas, el control es Cómo de legible es un texto.